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martes, 17 de octubre de 2017

MEDICINA Y ESPIRITUALIDAD






METANOIA nº 37. Palma de Mallorca. Mayo 2002, página 7.


Carmen Prats Rocavert
Antonio Ruiz de Azúa Mercadal




El ser humano es materia y espíritu, y como tal tiene que ser tratado cuando enferma.

Define George Vithoulkas ("Las leyes y principios de la homeopatía en su aplicación práctica". Ed. Paidós) la salud como "la carencia de dolor en el organismo físico, tras conseguir un estado de bienestar; la ausencia de pasión en el nivel emocional, que tiene como consecuencia un estado dinámico de serenidad y calma; y la falta de egoísmo en la esfera mental, que desemboca en la unificación total con la Verdad".

Es pues fundamental tratar de forma holística al ser humano es decir, en sus cuatro niveles: espiritual, mental, emocional y físico. Si abandonamos esta idea de globalidad fracasaremos en el intento de retornar al individuo al estado de salud.

Hay estímulos o acontecimientos de nuestra vida que recibimos y grabamos en forma de huella con memoria. Todos tenemos memorias fruto de nuestra vida; es nuestro patrimonio, el cuaderno de bitácora de nuestro navegar vital. El trauma puede afectar al individuo en cualquiera de los cuatro niveles citados, dejando su huella. La no integración de esa huella en todo el ser conduce a la enfermedad. La ignorancia y el olvido del trauma es enfermedad, mientras que la conciencia y la memoria del mismo es curación.

Para el médico que trabaja de forma holística es fundamental la presencia consciente, abrir sus canales de percepción para comprender al ser enfermo y a partir de ahí encontrar el remedio que actúe sobre las alteraciones existentes en los cuatro niveles (físico, emocional, mental y espiritual). Para ello tiene que producirse una empatía, un flujo de energía bidireccional, una comunicación entre médico y paciente.

Es tarea del médico ayudar, acompañar al paciente en su proceso de autoconciencia, de curación. Se respeta y se acompaña. El acompañar y el "estar" (presencia) es la más sublime de las medicinas vibracionales.

En el tratamiento nos ayudan vehículos de comunicación: el sonido, la palabra (psicoterapia de expansión de conciencia), el color (cromatoterapia), las manos (osteopatía cráneo-sacra, reiki), un medicamento (homeopatía), una aguja (acupuntura)...     


Escribió Still, padre de la osteopatía:


"Oh mi Dios, me arrodillo ante Ti, el Gran Médico, toda gracia y todo don perfecto vienen de Ti.

Te suplico, proporciona a mis manos la habilidad, a mi Espíritu la clara visión y a mi corazón la bondad y la compasión.

Proporcióname una intención justa, la fuerza para aliviar al menos una parte del fardo y del sufrimiento de mi prójimo y una verdadera comprensión del privilegio que se me ha dado.

Elimina de mi corazón todo artificio  y toda atadura a este mundo, a fin que con la fe sincera de un niño pueda integrarme en Ti.






lunes, 12 de noviembre de 2012

POR LA RUTA 66 DE LA OSTEOPATÍA. EL CAMINO DE ALAIN ABEHSERA


Antonio Ruiz de Azúa Mercadal





Revue L’ostéo4pattes. Ed. Vetosteo. N°16. Mars 2010. France.


“Cualquier cosa es un camino entre cantidades de caminos. Por eso debes tener siempre presente que un camino es sólo un camino; si sientes que no deberías seguirlo, no debes seguir en él bajo ninguna condición. Para tener esa claridad debes llevar una vida disciplinada. Sólo entonces sabrás que un camino es nada más que un camino, y no hay afrenta ni para ti ni para los otros en dejarlo, si eso es lo que tu corazón te dice. Pero tu decisión de seguir en el camino o de dejarlo debe estar libre de miedo y de ambición. Te prevengo. Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas veces como consideres necesario. Luego hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta. Es una pregunta que sólo se hace un hombre muy viejo. Mi benefactor me habló de ella una vez cuando yo era joven, y mi sangre era demasiado vigorosa para que yo la entendiera. Ahora sí la entiendo. Te diré cuál es: ¿tiene corazón este camino? Todos los caminos son lo mismo; no llevan a ninguna parte. Son caminos que van por el matorral. Puedo decir que en mi propia vida he recorrido caminos largos, largos, pero no estoy en ninguna parte. Ahora tiene sentido la pregunta de mi benefactor. ¿Tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve.  Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro te debilita.” Castaneda (1)



          A mediados de los años 90 corría entre los osteópatas españoles una leyenda urbana sobre la existencia en Israel de un misterioso osteópata llamado Alain Abehsera. Según esta leyenda, Abehsera había desarrollado una nueva visión de la osteopatía en la que se trascendía el hecho de tocar al paciente. En aquella época esta noticia despertó en muchos osteópatas, entre los cuales me encontraba, el deseo de conocer algún día a tan misterioso personaje y sus nuevas propuestas.

           Abehsera ha sido un personaje clave en la construcción de puentes entre la osteopatía americana y la europea. En 1972 fue cofundador, profesor y alumno de la escuela de osteopatía ESO-Maidstone en donde se graduó en 1975 con el diploma nº 1 de dicha escuela. Posteriormente, en 1985, también se graduó en Medicina en París.

             Una de las primeras metas que se propuso alcanzar al finalizar sus estudios de osteopatía fue viajar a los Estados Unidos de América para entrevistarse con los autores de los Yearbooks de la Asociación Americana de Osteopatía. Algunos de ellos conocieron a Still y a Sutherland por lo que, debido a su avanzada edad, ese viaje no podía demorarse.

"Yo quería conocer a todo aquellos que me habían hecho soñar. Y sobre todo tocar o ver a los que habían conocido a Still. Esto era prioritario ya que se estaban muriendo y tenía necesidad de tocar la Tradición para recibirla y transmitirla." Abehsera (3)

            Como un moderno peregrino de los caminos de la osteopatía, Abehsera realizó entre 1975 y 1976 varios viajes al interior de Estados Unidos para entrevistarse con Perrin T. Wilson, Howard y Rebeca Lippincott, Beryl Arbuckle, William Johnston, Rollin Becker, Viola Frymann, John Upledger, Irvin Korr, Mitchell Jr., Laurence H. Jones, etc.

Estados Unidos es un país joven que carece de rutas iniciáticas como el camino de Santiago o el de La Meca. En su lugar los norteamericanos han creado  otras vías de peregrinación más acordes con sus valores y estilo de vida. La más famosa de ellas es la “Ruta 66”, también llamada “la calle principal de América” o "Mother Road". La “Ruta 66” se construyó en los años 30 del pasado siglo para unir las costas este y oeste de los Estados Unidos, atravesando el territorio en donde nació la osteopatía. Actualmente recorrer esta ruta, sobre todo si se hace sobre una Harley Davidson o en un Corvette, se ha convertido en un recorrido iniciático en donde las ermitas, catedrales y albergues de peregrinos han sido sustituidos por antiguas gasolineras, viejos cafés y moteles de carretera igualmente emblemáticos.

Gracias a sus entrevistas con los autores de los Yearbooks, Abehsera conoció de primera mano el genuino espíritu de los pioneros de la osteopatía, conocimiento que se propuso compartir con sus compañeros europeos. A partir de aquel momento, y gracias a su mediación, algunos de los más importantes osteópatas americanos del momento como Upledger, Jones, Mitchell y Korr empezaron a cruzar el Atlántico para impartir sus enseñanzas en Europa.

Finalmente, en el solsticio de verano de 2009, y gracias a Pau Dalmau y a sus compañeros de la Fundació Escola d´Osteopatia de Barcelona, mi deseo de conocer a Alain Abehsera se vió cumplido.

Abehsera inició el curso afirmando que había venido a Barcelona para mostrarnos el punto en el camino de la osteopatía donde actualmente se encontraba. Partió de Francia hacia Inglaterra para estudiar allí osteopatía, continuando su andadura por diversos países de Europa, Estados Unidos e Israel, regresando finalmente a Francia. Y fue en Francia, durante una grave enfermedad, cuando Abehsera finalmente se <<transformó>> en un auténtico osteópata, es decir, en un enfermo de los huesos. ¿Podría ser de otra forma? ¿Puede tener empatía con el enfermo y aliviar su sufrimiento quien nunca ha estado enfermo? ¿Puede conocer la profundidad de la osteopatía quien previamente no se ha <<transformado>> en un osteópata?

         No basta poseer un extenso conocimiento teórico y práctico del arte de la osteopatía para considerarse osteópata. Nuestra capacidad intelectual y técnica puede conducirnos a ser <<doctos>> y experimentados osteópatas, pero para alcanzar un saber más allá de la razón y llegar a <<transformarse>> en osteópatas se precisa pasar por la vivencia. La mitología griega cuenta que el centauro Quirón padecía terribles dolores a causa de una herida incurable de flecha. Quirón era el hijo de un dios, y por tanto un ser inmortal, condenado a sufrir eternamente. No resignándose ante su enfermedad, emprendió la búsqueda de un tratamiento para su herida, descubriendo así los secretos del arte de la medicina, que transmitió a su discípulo Esculapio, dios de la medicina.

       Así mismo, Still, desilusionado con la medicina de su época por no ser capaz de evitar la muerte de sus hijos tras una enfermedad infecciosa, inició la búsqueda de otras terapias, descubriendo el 22 de junio de 1874 la osteopatía.

       Finalmente, también fue su propia enfermedad la que impulsó a Abehsera a buscar un remedio, a su curación. Había recibido tratamientos físicos y químicos característicos de la medicina tradicional, basada en la materia, pero no obtuvieron la respuesta esperada. Por ello tomó la decisión de buscar por su cuenta un remedio en los campos de lo intangible, de lo inmaterial. Además Abehsera comprendió que la solución a su enfermedad no la encontraría en el  exterior de su “yo”, en el “otro”, sino en el interior de sí mismo. Como el personaje de la novela “El Alquimista” de Paulo Coelho, Abehsera había realizado viajes lejos de su hogar buscando tesoros enterrados en países lejanos para, finalmente, descubrir que dichos tesoros se hallaban bajo el suelo de su propio hogar.

Como piadoso creyente, Still creía en la bondad de Dios. Afirmaba que el Creador había depositado en el interior de todos los hombres los remedios necesarios para su curación. Gracias a la osteopatía se podían activar estos remedios, permitiendo la curación. Abehsera comprendió el mensaje de Still y emprendió la búsqueda de un método de autocuración en el que no fuera necesaria la ayuda externa para acceder a estos remedios.

          Abehsera descubrió que muchas estructuras corporales se presentan funcionalmente de forma dual. Por ejemplo, el hemisferio cerebral izquierdo estaba estrechamente relacionado con el derecho, el corazón con el hígado, etc. Las relaciones entre el corazón y el hígado seguían leyes parecidas a las del rey y la reina en una partida de ajedrez; cuando estas leyes se quebrantaban se producía la enfermedad. En este caso la función del osteópata sería la de restablecer las leyes para conseguir de nuevo la armonía. El arte de relacionar el rey y la reina, de forma parecida al proceso alquímico, produce el rejuvenecimiento. Como afirma Abehsera “hemos de buscar en el tratamiento la elegancia y la nobleza”.

Pero, ¿cómo se realiza un tratamiento osteopático? Según Abehsera, antes de sanar los tejidos de sus pacientes, el osteópata debe rejuvenecer sus tejidos corporales mediante un proceso de autocuración. Como afirmaba Aldoux Huxley: "Existe al menos un rincón del universo que con toda seguridad puedes mejorar, y eres tú mismo." (4)

           Abehsera y su colaborador, Michael, propusieron a los asistentes del seminario un método de 15 puntos destinado a mejorar la autoconsciencia corporal y el equilibrio interno. De forma deliberada, el orden de ejecución de esta lista no estaba establecido, por lo que cada uno podía realizarlo de forma caótica, sin seguir un orden. Según la “Teoría del Caos”, los acontecimientos que siguen patrones caóticos son los más flexibles, pudiéndose adaptar a todas las circunstancias que se presenten, ya que albergan en su interior todas las combinaciones posibles. Por ejemplo, gracias a los patrones caóticos ha sido posible la vida en la Tierra ya que los seres vivos muy especializados, cuyas funciones estaban establecidas de forma rígida, no pudieron adaptarse a los cambios de su entorno y desaparecieron. Como sucede de forma recurrente, no sería extraño que muchos conceptos académicos, rígidos y dogmáticos de la osteopatía actual no puedan resistir el empuje de las nuevas ideas, aparentemente más caóticas, y sean olvidados.

Las nuevas propuestas de Abehsera despertaron entre los asistentes al seminario opiniones encontradas. Mientras unos se mostraron abiertos y esperanzados ante sus palabras, otros las cuestionaron. Pero nadie quedó indiferente. La capacidad de despertar emociones y generar debates entre sus alumnos son cualidades de los buenos maestros.

En osteopatía existen caminos que atraviesan terrenos llanos por los cuales el caminante transita con paso rápido y ligero, mientras que otros, más tortuosos y empinados, obligan a un paso lento y fatigoso.

           "La escalera de la osteopatía es una bella escalera. Desde su inicio no sabemos a donde nos llevará.
            Podemos empezar a recorrerla junto con otros compañeros aunque ninguno realicemos su recorrido con el mismo paso.
            Ella está allí proponiéndonos un nuevo paso cada día sin que sepamos, a lo largo de su ascenso, cual será el siguiente paso, su dirección y qué paisaje nos mostrará."   Patrick Chêne (2)

Al finalizar sus estudios, los jóvenes osteópatas discurren por sendas trazadas por sus profesores, pero con el tiempo irán abandonando los caminos conocidos y seguros en busca de otros más acordes con su personalidad. Graham Bell aconsejaba: "nunca andes por el camino trazado, pues él te conduce únicamente hacia donde los otros fueron". Muchos de ellos no abandonarán las conocidas sendas de la ortopedia, es decir, de la materia y de la estructura. Mientras que a otros, como Abehsera, su corazón les guiará por los desconocidos campos de lo intangible. Ninguno de estos caminos es mejor que el otro. Ninguno de ellos puede atribuirse el mérito de discurrir por la auténtica senda de la osteopatía ya que, como nos recuerda Patrick Chêne, ”no existe la osteopatía, existen los osteópatas.”

Personalmente ha sido reconfortante conocer, por fin, a este “rejuvenecido” viajero de las rutas de la osteopatía. Un caminante que nos anima a descubrir y recorrer nuestras propias rutas.

La osteopatía es un camino que nos hará felices si lo recorremos con corazón...  ¿con corazón o con hígado?

NOTA DEL AUTOR: Abehsera, como experto cabalista, juega con las palabras francesas ”foie” (hígado) y “foi” (fe), idénticas fonéticamente.


BIBLIOGRAFIA

1 - Castaneda, C. Las enseñanzas de Don Juan. Fondo de cultura económica. México. 4ª reimpresión. 1978.

2 - Chêne, P.  Editorial. Revue L´ostéo4pattes. Ed. Vetosteo. 2009; 12: 3.

3 - Ducoux, B. Yearbook story. Entretien avec Alain Abraham Abehsera, DO. MD. Académie d´Ostéopathie de France. AposStill. 2002; 11-12: 56-66.

4 - Huxley, A. Las puertas de la percepción. Edhasa. Barcelona. 1992.




domingo, 11 de noviembre de 2012

CONTRAINDICACIONES DE LAS TÉCNICAS DIRECTAS DE MANIPULACIÓN VERTEBRAL Y SACRO-ILÍACA (GRAN VELOCIDAD Y PEQUEÑA AMPLITUD)


Dr. Antonio Ruiz de Azúa Mercadal

Médico osteópata (Barcelona)











                     Publicado en la página web Amigos de Chiari en el año 2004.


El colágeno constituyente del cartílago, de los tendones y de las fascias forma una malla muy compacta que, tras ser sometida a una tracción moderada, posee una cierta capacidad de recuperación. Las manipulaciones vertebrales bruscas o repetidas, si no han estado bien indicadas, pueden producir la fatiga del colágeno e impedir su capacidad de autorregeneración. Las lesiones en el colágeno constituyente de los ligamentos vertebrales pueden ser causa de inestabilidad vertebral.


Las manipulaciones vertebrales (técnicas directas vertebrales de gran velocidad y de pequeña amplitud) están formalmente contraindicadas en las malformaciones cráneo–cervicales. Movimientos rápidos en una vértebra irregular pueden producir desplazamientos imprevisibles. Asociados a las malformaciones óseas se encuentran malformaciones en los tejidos blandos que unen a las vértebras, por lo que la biomecánica vertebral de esta zona es inestable.


Las manipulaciones vertebrales con técnicas directas tiene que reunir las siguientes condiciones:


1º. La manipulación tiene que estar bien indicada y justificada.


2º. No tienen que existir alteraciones en la forma de las vértebras que constituyen la articulación a manipular. Por ejemplo, no se pueden manipular malformaciones congénitas ni artropatías degenerativas de origen artrósico.


3º. Al realizar una manipulación se debe aplicar la menor fuerza posible y dirigirse en una dirección precisa. Para ello la articulación tiene que estar bien localizada.


4º. El número de sesiones será el mínimo posible.


5º. Hay que tener en cuenta la globalidad del cuerpo humano y los efectos a distancia que una manipulación puede producir sobre otras estructuras.


La existencia de enfermedades con una médula a  tensión introduce un nuevo elemento a tener en cuenta en las contraindicaciones de las manipulaciones directas de la columna vertebral. Las manipulaciones directas se basan en los estudios de la fisiología articular clásica, en los que no se valora la tensión en los componentes del interior del conducto vertebral (médula, meninges, etc). Podemos considerar al conjunto de la médula y sus meninges como una unidad anatómica a tensión. Así, la médula y sus anexos podrían considerarse como uno de los elementos estructurales de mayor longitud en el cuerpo humano. Por consiguiente, en los pacientes con enfermedades en las que esta fuerza de tracción o tensión medular esté incrementada, las manipulaciones bruscas de la columna vertebral podrían ser la causa de lesiones (locales o a distancia) en la médula.


http://porloscaminosdelaosteopatia.blogspot.com.es/2012/11/myelopathie-apres-manipulation-sans.HTML


Entre las contraindicaciones de las manipulaciones articulares vertebrales de gran velocidad y de pequeña amplitud destacaremos:


a) Degeneraciones articulares


1º Procesos artríticos: Artritis inflamatorias, espondiloartritis anquilosante, enfermedad de Scheuermann, etc.


2º Procesos degenerativos artrósicos con peligro de lesión o fractura de las proliferaciones óseas, del cartílago y de la cápsula articular.


3º Inestabilidad vertebral.


4º Enfermedades metabólicas sistémicas que propicien la fragilidad del tejido óseo (enfermedades endocrinas, osteoporosis, tratamientos con corticoides sistémicos, etc).


5º Traumatismos recientes, fracturas, roturas o luxaciones ligamentosas, arrancamientos del periostio.


6º Hiperlaxitud ligamentosa, en especial la inestabilidad atlanto-axoidea (apófisis odontoides inestable).


7º Sinostosis vertebral yatrogénica (unión quirúrgica de las vértebras).



b) Malformaciones óseas congénitas


1º Malformaciones cráneo-cervicales: Arnold Chiari, siringomielia, impresión basilar, retroceso odontoideo, etc.


2º Fijación del “filum terminale” en la espina bífida (Tethered cord syndrome).


3º Espina bífida.


4º Escoliosis idiopática severa.


5º Agenesia de la apófisis odontoides.


6º Hemivértebras.


7º Sacralización de vértebras lumbares y lumbarización de vértebras sacras.



c) Alteraciones cardiocirculatorias y hematológicas



1º Trastornos circulatorios en la base del cráneo (insuficiencia vértebro-basilar, trastornos visuales provocados por una compresión arterial, trastornos en la circulación carotídea, etc).


2º Arteriosclerosis con calcificación aórtica.


 3º Aneurisma aórtico.


4º Trastornos de la coagulación (incluidos los tratamientos con medicamentos anticoagulantes). Trombosis.


5º Hipertensión arterial elevada.


6º Infarto de miocardio reciente.



d) Alteraciones neurológicas


1º Hernia y prolapso del disco intervertebral diagnosticados mediante TAC o RMN. En estos casos existen excepciones que se valorarán según el tipo de lesión.


2º Síndrome del “tractus piramidal”.


3º Síndrome de la “cauda equina”.


4º Mielopatías agudas.


e) Psicológicas


1º Enfermedades psiquiátricas graves.


2º Pacientes que expresen temor a la manipulación.



f) Otras


1º Tumores que se asienten en el hueso (benignos y malignos).


2º Enfermedades infecciosas articulares y óseas (osteomielitis infecciosas).


3º Osteomalacia.


4º Pneumotórax.


5º Mujeres embarazadas.


6º Ancianos y niños.





LA FUERZA DE TRACCIÓN MEDULAR



Antonio Ruiz de Azúa Mercadal

- Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Barcelona
- Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona
- Osteópata
Osteopatía y terapias naturales. Revista Nº17 - Año 11 - Diciembre de 2005 - Buenos Aires, Argentina
  
Publicado en francés: La force de traction médullaire. APOSTILL. Le journal de l´Académie d´Ostéopathie de France. Nº 11/12.
Automne 2002. Pag.7-14. ISSN 1292-7848
Edité par: Editions Sully, BP 171, 56000 Vannes, France
PALABRAS CLAVES
Duramadre, Filum terminale, Fuerza de tracción medular, Escoliosis idiopática, Arnold-Chiari, Siringomielia idiopática, cono medular.
AGRADECIMIENTO
Quiero agradecer al Dr. Royo-Salvador el haber escuchado con respeto y paciencia mis explicaciones sobre la osteopatía. También debo agradecerle el material que ha aportado a este artículo. El riguroso método científico empleado en sus investigaciones es un ejemplo a seguir.
RESUMEN
A consecuencia de un crecimiento desigual durante el desarrollo embrionario, la médula espinal y el canal vertebral tienen distinta longitud. Esta diferencia provoca una tensión medular y unas deformaciones plásticas tanto en el interior del cráneo como en toda la columna. Esta tensión o fuerza de tracción medular (FTM) es la responsable de algunas clínicas clasificadas hasta hoy de idiopáticas como son la escoliosis idiopática, Arnod-Chiari, la siringomielia idiopática, etc. Se discute si esta tensión es la que Sutherland atribuía a la acción del líquido cefalorraquídeo y de la duramadre.
Posteriormente se comenta los resultados de una nueva técnica quirúrgica sobre el "filum terminale".


Summary - The Medullary Tractíon Force

The spinal chord and the vertebral canal vary in length as a direct result of their embryonic development. It is this diffe­rence that causes medullary tension and tissue distortion in the cranium as well as throughout the spine. This type of ten­sion or medullary traction force (MTF) can be the cause of some clinical cases which, until now, have been characterized as idiopathic, for instance: idiopathic scoliosis, Arnold-Chiari syndrome, idiopathic syringomyelia etc. We shall investigate whether we can rightly associate this type of tension with the one Sutherland linked to the cerebro-spinal fluid and dura mater activity.
Finally, we shall comment on the results of a new surgical tech­nique on the filum terminale.
dura mater, filum terminale, medullary traction force, idio­pathic scoliosis, Arnold-Chiari syndrome, idiopathic syrin­gomyelia, medullary cone.
Résumé - La force de traction médullaire
Conséquence directe du développement embryonnaire, la moelle épinière et le canal vertébral n'ont pas même lon­gueur. Cette différence est a I'origine d'une tension médullaire et de déformations plastiques, tant a I'intérieur du crane que dans I'ensemble de la colon ne. Une telle tension ou force de traction médullaire (FTM) peut être tenue responsable de cer­taines formes cliniques qualifiées jusqu'à présent d'idiopa­thiques : scoliose idiopathique, Arnold-Chiari, syringomyélie idiopathique, etc. Nous allons voir s'il est légitime d'identifier cette tension a celle que Sutherland attribuait a I'action du LCR et de la dure-mère.
Enfin, nous commenterons les résul­tats d'une nouvelle technique chirurgicale sur le filum termi­na/e.
dure-mère, filum terminale, force de traction médullaire, scoliose idiopathique, Arnold-Chiari, syringomyélie idio­pathique, cône médullaire.
"Algunas veces las imperfecciones pueden ser beneficiosas y cuando no lo son, sus efectos no deseables se pueden compensar con otras imperfecciones. De ahí la necesidad de las imperfecciones para compensar otras imperfecciones en un mundo material que es imperfecto."  M. Elices Calafat. (Sobre la necesidad de las imperfecciones) [1]
Con la aparición en la investigación del sistema nervioso de modernos sistemas de diagnóstico, como son el TAC y la RMN, se ha dado un nuevo impulso a la comprensión de enfermedades a las que hasta ahora se les había dado el nombre genérico de idiopáticas. Actualmente, gracias a estas técnicas, se pueden realizar estudios anatómicos "in vivo", asociarlos a la patología y seguir la evolución de la enfermedad según el tratammiento practicado.

EL DESARROLLO EMBRIONARIO Y LA FORMACIÓN DE LA FUERZA DE TRACCIÓN MEDULAR (FTM)
En la columna vertebral, desde el sacro hasta el interior y base del cráneo, se aplican durante el desarrollo embrionario tensiones que producen deformaciones plásticas progresivas. En el primer trimestre del desarrollo embrionario el neuroeje (médula espinal) y el neurorraquis (meninges y componentes vertebrales óseos y ligamentosos) tienen la misma longitud y se desarrollan sincrónicamente. Los dos tienen distinto origen embrionario, el neuroeje proviene del ectodermo y el neurorraquis del mesodermo. Durante el segundo trimestre embrionario el neurorraquis, como casi todos los tejidos, es influido por la hormona del crecimiento mientras que el neuroeje no lo es y se desarrolla más lentamente. El resultado es un crecimiento desigual ya que el neurorraquis crece más que el neuroeje que está anclado cefálicamente en el interior y en la base del cráneo. Se produce a nivel lumbar una migración del neuroeje (médula espinal) en sentido cefálico respecto al saco meníngeo y al resto de los componentes vertebrales lumbosacros. Las raíces nerviosas lumbares se elongan al ser arrastradas cefálicamente siguiendo al cono medular formando la cola de caballo ("cauda equina"). Esto crea un conflicto por el ímpetu del crecimiento longitudinal del neurorraquis y un crecimiento más lento del neuroeje. La formación de la tensión o "fuerza de tracción medular"(FTM) producida entre estos dos componente es gradual, creándose una serie compensaciones fisiológicas que intentan disminuirla. En algunos pacientes esta asincronía en el crecimiento es más importante con lo que aumenta la FTM. Esta tensión es la responsable de deformaciones plásticas y de sus patologías asociadas.


Figura nº 1. Cortesía del Dr. Royo-Salvador. Disección anatómica realizada en la Universidad de Barcelona, en donde se puede apreciar una sección sagital del sacro con el "filum terminale" (FT), la "cauda equina" (CE), los cuerpos vertebrales del sacro (S), de la 5ºvertebra lumbar (L5) y el fondo de saco dural (SD).

TEORÍA DE LA FUERZA DE TRACCIÓN MEDULAR (FTM)
El estudio de la "fuerza de tracción medular" (FTM) fue iniciada por Roth [2] [3] y actualmente está siendo desarrollada en su amplitud por M. Royo Salvador que ha aportado el estudio y tratamiento quirúrgico del anclaje a nivel del "filum terminale" (FT).
Con la publicación de su tesis doctoral en 1992 [7] y de tres artículos entre 1996 y 1997 en la Revista de Neurología de Barcelona [4] [5][6], se da un definitivo impulso a la teoría de la FTM como origen común de varias patologías: la siringomielia (SMI), la escoliosis idiopática (ESCID), la malformación de Arnold-Chiari (ARCH), el aumento del ángulo basal craneal o platibasia (PTB), la impresión basilar (IMB), el retroceso odontoideo (RTO), la angulación o kinking del tronco cerebral (KTC), algunas deformaciones del IVº ventrículo y ciertas hidrocefalias.
Todas estas patologías serían diferentes expresiones de una misma enfermedad con entidad propia que se denomina "enfermedad de tracción medular".
Las conclusiones del Dr. Royo así como los resultados de su nueva técnica quirúrgica sobre el "filum terminale" (FT) (Fig. nº 1), dan un nuevo impulso a la teoría de la existencia de una tensión medular que se extiende desde las inserciones de la duramadre en el interior del cráneo hasta el sacro mediante  el "filum terminale".
Definiremos brevemente las distintas patologías antes mencionadas:

Malformación de Arnold Chiari (ARCH)
Se trata de la herniación en sentido caudal de las amígdalas cerebelosas y del tejido cerebeloso en el canal cervical (Fig. nº 2). Puede producir una dificultad en el drenaje del líquido cefalorraquídeo a través del techo del IVº ventrículo que se deforma al ser arrastrado caudalmente. En casos extremos puede producir  hidrocefalia.



Figura nº 2. Cortesía del Dr. Royo-Salvador. RMN cervical de una paciente con una malformación de ARCH. Se observa la migración de las amígdalas cerebelosas al interior del canal cervical, por debajo del "foramen magnum".


Escoliosis idiopática (ESCID)
Es la curvatura anormal de la columna vertebral. Las curvaturas progresan en sentido lateral y son deformantes. La padece el 2% de la población. El 80% de ellas se consideran idiopáticas.

Siringomielia idiopática (SMI)
Es una enfermedad crónica degenerativa y progresiva de la médula espinal con cavitaciones centromedulares en su interior. Su clínica se caracteriza por una pérdida disociada de la sensibilidad y amiotrofia braquial.

Platibasia (PTB)
Es una anomalía ósea con aplanamiento de la base del cráneo y apertura del ángulo basal de Boogard. Por si sola no presenta sintomatología.

Impresión basilar (IMB)
Es una malformación muy frecuente. Se produce una disminución e invaginación del contorno óseo del "foramen magnum" hacia el interior de la fosa posterior de la cavidad craneal, con reducción de su capacidad. El clivus está elevado. El atlas puede ser irregular, poco desarrollado y unido al hueso occipital. La apófisis odontoides puede invadir el canal espinal.
Su clínica neurológica es la típica de una compresión local, pudiendo afectar a los pares craneales, al movimiento articular cervical y producir un aumento de la presión intracraneal.

Retroceso odontoideo (RTO)
Consiste en la basculación hacia atrás de la apófisis odontoides, pudiendo comprimir las estructuras nerviosas adyacentes.

Kinking del tronco cerebral (KTC)
Es la angulación hacia adelante de la unión entre la protuberancia y la médula espinal. Suele acompañar a la PTB, IMB, RTO y ARCH.

MATERIAL Y MÉTODOS DEL ESTUDIO DEL  DR. M. ROYO SALVADOR
Se basa en el estudio estadístico de 292 pacientes afectos de siringomielia idiopática (SMI) mediante resonancia nuclear magnética (RM). También se basa en la observación durante las operaciones quirúrgicas de estructuras anatómicas alteradas y de los resultados clínicos de su tratamiento. Determina un total de 40 parámetros clínicos y de RM, entre los que destacamos:
- Presencia de malformaciones asociadas como son el cuello corto, la megacefalia, la turricefalia, malformaciones arteriovenosas, agenesia renal, craneostosis y meningocele.
- Valoración del ángulo basal.
- Presencia de impresión basilar (cuando la punta del apófisis odontoides alcanza claramente la línea de Chamberlain o de Mc Gregor).
- Clivus anómalo (cuando está anormalmente acortado o deformado).
- Presencia de retroceso odontoideo (RTO).
- Valoración del ángulo en el Kinking del tronco cerebral (KTC).
- Presencia de bordes posteriores y anteriores del agujero occipital.
- Tamaño del agujero occipital.
- Nivel del cono  medular.


EL CONO MEDULAR BAJO (CMB)
El cono medular nos indica el límite inferior del neuroeje. Como hemos indicado anteriormente, durante el primer trimestre del desarrollo embrionario el neuroeje y el neurorraquis tienen la misma longitud. Durante el segundo trimestre se produce una migración relativa del neuroeje con respecto al neurorraquis, en sentido cervical. En el 94% de los adultos normales el cono medular se encuentra a nivel de L1.
Cuanto más bajo esté el cono medular, mayor será la FTM.
Royo ha encontrado que el 80% de los pacientes con SMI presentan un CMB, mientras que esto sólo está presente en el 6% de la población normal. Además las tres cuartas partes de los pacientes que presentaban SMI y ESCID a la vez, tenían el CMB. Los pacientes con mayor cantidad de pérdida de sustancia medular en la SMI eran los que tenían el cono medular más bajo.

LAS CARACTERÍSTICAS DE LA FTM
Las deformaciones observadas en estos procesos pueden ser explicadas por la presencia de una fuerza que va desde el sacro hasta el interior del cráneo que es transmitida por la médula espinal. Esta fuerza afecta al propio interior del tejido medular y, a través de la duramadre, a las inserciones en donde se ancla. En el interior del cráneo la duramadre forma el periostio de los huesos del cráneo y es una de las meninges que recubren los hemisferios cerebrales, el cerebelo y el tronco cerebral (como por ejemplo la tienda del cerebelo). Hay zonas donde esta tensión es más evidente, como son la unión a la base del cráneo (clivus, agujero occipital), los peñascos del temporal y las apófisis clinoides posteriores.
Se ha querido atribuir a causas biohidrodinámicas la fuerza deformante de estos cuadros patológicos, en especial para la SMI y ESCID. Los cálculos indican que las fuerzas biohidrodinámicas del líquido cefalorraquídeo no superan los 40 gramos mientras que se precisan fuerzas axiales desde el "filum terminale" (FT) del orden de 560 g. y de 200 g. de fuerza lateral por cada cuerpo y espacio intervertebral de CMB.

CAMBIOS DEGENERATIVOS PRODUCIDOS POR EL AUMENTO DE LA FTM
Esta fuerza parte del sacro, transcurre por el "filum terminale", y se transmite hasta la masa encefálica por la médula espinal, que corre libre por el interior del canal formado por la duramadre y las otras meninges.
Cuando la FTM es de magnitudes normales contribuye a producir las curvaturas fisiológicas de nuestro raquis, sin  provocar ninguna patología. Si se superan los valores fisiológicos se puede producir patología.
Describiremos en sentido descendente desde el cráneo, los efectos que se producen en el caso de un aumento de la FTM por encima de los valores fisiológicos (en el cráneo, en las vértebras cervicales, en las vértebras dorsales,en las vertebras lumbares  y en la zona sacra).

En el cráneo:
La FTM arrastra al tronco del cerebro en sentido caudal hacia el canal vertebral. Este efecto de arrastre produce un aumento de tensión en las meninges que rodean al tronco del cerebro y en las inserciones de éstas en el periostio. El periostio del interior del cráneo está formado por la duramadre. La tienda del cerebelo, también formada por la duramadre, se inserta por delante en las apófisis clinoides posteriores y lateralmente en los peñascos del temporal. Todas estas estructuras están a tensión por la FTM. 
En su descenso, el tronco cerebral arrastra a las amígdalas cerebelosas (Fig. nº 3), a la porción inferior del cerebelo y a la porción superior de la médula espinal. Con este descenso y compresión en sentido caudal se produce la deformación del IV° ventrículo, un aumento del ángulo basal craneal y del kinking del tronco cerebral. El 61.53 % de los pacientes con IVº ventrículo deformado tienen CMB.
El clivus se deforma, disminuyendo la distancia entre los peñasco del temporal y el sacro.
Para que se produzcan estos procesos y deformaciones óseas se precisa una fuerza considerable, así como la inmadurez de las estructuras óseas.
La tracción caudal impacta los dos hemisferios cerebelosos contra el suelo de la fosa posterior del cráneo deformándola y hundiéndola (convexobasia o impresión basilar). Este hundimiento produce por delante una deformación ósea del agujero occipital hacia arriba y al interior de la fosa posterior. La fosa posterior se encuentra de esta forma reducida. La deformación del "foramen magnum" será mayor cuanto menor sea su tamaño. Un "foramen magnum" pequeño se opone al descenso  del tronco del encéfalo, produciendo un aumento de la presión.
Por contra, si el "foramen magnum" es de mayor diámetro se facilita el descenso libre de las amígdalas cerebelosas por el canal cervical.

A nivel cervical:

En el canal cervical, entre C1 y C2, la tracción caudal está asociada a una fuerza anteroposterior. Esto produce una basculación  hacia atrás de la apófisis odontoides (como si fuera el extremo superior de un arco cuando se tensa su cuerda).
A nivel cervical es donde se produce el máximo sufrimiento del tejido medular. Debido a tracciones axiales y laterales  se produce compresión e isquemia centromedular. Estas isquemias acaban por generar necrosis y la lisis de los tejidos medulares así como la aparición de las cavidades siringomiélicas.
El 97.8% de las SMI se producen en la zona cervical. En el 96.3% de pacientes con SMI se encuentra un descenso amigdalar, por lo que su etiología debe estar asociada a la FTM.

A nivel dorsal:
La formación de curvas en el raquis disminuye el efecto de fuerza de tracción medular. Se producen inflexiones a nivel cervical, dorsal, lumbar y lumbosacro. Hay componentes anteroposteriores, laterales y rotatorios según la estructura en donde se aplique, posición de las carrillas articulares posteriores, presencia de costillas, etc. Al traccionar la médula espinal desde el canal vertebral es más fácil la presencia de escoliosis por compresión en la zona dorsal que en otras localizaciones. 
La escoliosis aparece y se desarrolla progresivamente durante el crecimiento. Se estabiliza aproximadamente a los 15 años en las mujeres y a los 17 años en los varones.
En la ESCID, el aumento de presión sobre la placa de crecimiento epifisario del cuerpo vertebral retarda su crecimiento con respecto a la porción que no la soporta. De esta forma se crea una deformación ósea en el anillo vertebral y una curvatura de la columna.
Este crecimiento asincrónico del cuerpo vertebral viene acompañado de modificaciones en su constitución interna. El principio de Wolf afirma que, cuando un hueso está sometido a un aumento de presión se producen en él una serie de modificaciones como son un aumento de densidad y de trabeculación del hueso.
Hasta hoy se había atribuido la escoliosis a desequilibrios de la musculatura paravertebral, trastornos posturales propioceptivos, anormalidades ligamentosas y a errores del metabolismo.
Actualmente podemos explicar la formación de estas curvaturas patológicas por el efecto de la FTM. El neurorraquis en su intento por disminuir esta tensión que le crea un neuroeje más corto en el interior del canal vertebral, intenta disminuir su altura recorriendo el camino más largo entre dos puntos lo que se consigue a través de una línea sinuosa. Disminuye su altura a fuerza de incurvarse, al igual que un arco en que la cuerda (aquí sería el neuroeje) es más corta que el arco (neurorraquis). Esta se tiene que doblegar con una curva para disminuir su altura. Tanto en las ciencias biológicas como en la ciencia de los materiales, el profesor M. Elices Calafat describe el principio de "la necesidad de que se creen imperfecciones para compensar otras imperfecciones" [1]. Una imperfección, el neuroeje más corto que el neurorraquis, se compensa con otras imperfecciones, las curvaturas en el neurorraquis.
En casos extremos de pacientes con ESCID se ha observado un efecto lítico y cavitario e incluso salida extravertebral de la médula espinal (Fig. nº 2). El componente lateral de la FTM es tan importante en estos pacientes que la médula puede ejercer una presión desde el interior del canal vertebral llegando a atraversar los pedículos vertebrales del lado cóncavo.

 Figura nº 3. Imagen de una escoliosis severa. La médula a tensión ha producido una lisis del canal óseo. Esquema de Roth M. [3] citada por el Dr. Royo-Salvador. Se basa en una aportación de Hamilton, J. J. y de Schmidt, A. C. [8]

A nivel lumbar:
El aumento, por encima de los valores normales, de la FTM a nivel lumbar se expresa por el descenso del cono medular por debajo de L1, con un aumento de tensión en el FT.

A nivel sacro:
Una FT a tensión puede producir, en ocasiones, una presión sobre el saco dural en el interior del sacro, debilitándolo y en casos extremos perforándolo y creando fístulas durales por donde se pierde líquido cefalorraquídeo (Fig. nº 4, 5, 6).

Figuras nº 4. Cortesía del Dr. Royo-Salvador. Proyeccion frontales de un mielo-TAC del saco dural de la paciente de la figura nº 3. Se puede distinguir en el interior del saco dural relleno de contraste (en blanco) (SD) una imagen vertical y rígida (en negro) que corresponde a una FT a tensión. En la parte inferior está situado el sacro (S) y en la parte superior L5.





Figura nº 5. Cortesía del Dr. Royo-Salvador. Proyección lateral del mismo mielo-TAC de la figura nº 4. En la parte posterior del saco dural (SD), a nivel de S3, puede apreciarse una fuga del contraste (la imagen en blanco que señala la flecha) (F). Corresponde a una fístula en el saco dural por donde sale el líquido cefalorraquídeo. La presión del FT a tensión ha perforado la duramadre.





Figura nº 6. Cortesía del Dr. Royo-Salvador. Esquema de la situación de las dos fístulas (F1 y F2) de la paciente de las imágenes anteriores. Se observa la posición del FT que ha producido las perforaciones en la pared posterior del saco dural (SD) en el interior del sacro (S).


TRATAMIENTO QUIRÚRGICO
La técnica quirúrgica del Dr. Royo-Salvador ha simplificado la cirugía de estas enfermedades. Es más fácil el acceso al "filum terminale" (FT). No se tiene que intervenir en  la base del cráneo como se realizaba hasta la actualidad, y sus resultados clínicos son inmediatos.
Su técnica es la sacriectomía (una pequeña ventana en el sacro) y sección del FT. Su efecto terapéutico estriba en relajar la elevada fuerza de tracción que soporta la médula, siendo ésta el origen común de todas las enfermedades antes expuestas. El FT es el anclaje sobre el sacro de un CMB, mantenido por un aumento de la FTM.





El Dr. Royo-Salvador ha realizado 15 intervenciones de este tipo observando:
- El FT intradural estaba a gran tensión, vibrando tan solo con pulsar la porción extradural ("signo de la cuerda").
- La tensión en el FT era muy importante en la ESCID y en la SMI.
- Los FT variaban entre 3 y 1.5 mm. de grosor.
-  Las raíces nerviosas no estaban a tensión, sino relajadas, lo que muestra que el desarrollo del neurorraquis y neuroeje ha sido normal por separado y que lo disarmónico es la relación entre ambos.
- La mejoría clínica postoperatoria ha sido muy rápida.
Con la sección del FT no se observa ni la desaparición inmediata de las cavidades de la SMI, ni el ascenso espectacular del cono medular, ya que la tracción es de carácter crónico y el efecto beneficioso se debe a la eliminación de la tensión. Sí se observa una inmediata mejoría de la clínica en la SMI y en el ARCH así como una disminución significativa  de la ESCID.

VARIACIONES DE LA FTM
Es propio de los sistemas biológicos la variabilidad. Los diferentes elementos de estos sistemas se interrelacionan entre sí en un permanente equilibrio oscilante. Royo describe una serie de situaciones en las que de forma fisiológica se puede aumentar y disminuir temporalmente la FTM. Así la flexoextensión del raquis, la maniobra de Valsalva, la defecación y otros movimientos de la columna producen un agravamiento en los síntomas de los pacientes. Como es lógico, todo movimiento en la columna producirá un estiramiento de la médula con el consiguiente  aumento en la FTM. Otros procesos biológicos como la deambulación y la respiración producen movimientos en la columna, y por tanto, variaciones oscilantes en la FTM. Es decir, en condiciones fisiológicas los valores de la FTM no son fijos sino oscilantes, variando entre unos máximos y unos mínimos.

INTERES OSTEOPÁTICO
Desde sus inicios, los osteópatas han estado interesados en la búsqueda de una fuerza que explicara sus observaciones osteopáticas. Sutherland describió una fuerza de carácter ondulatorio que se transmitía desde el cráneo hasta el sacro [8]. Consideraba como vector de esta transmisión a la duramadre.
De las investigaciones del Dr. Royo Salvador no se pueden sacar, por ahora, conclusiones directas para los tratamientos de medicina manual, como es la osteopatía.
Los estudios publicados por M. Royo Salvador, nos decriben una fuerza muy bien definida que va desde el sacro hasta el interior del cráneo. Esta fuerza utiliza como vector la médula espinal, siendo muy evidente en el "filum terminale".
A favor de que es la fuerza de tracción medular (FTM) y no la duramadre la que relaciona al sacro con el interior del cráneo están los siguientes datos:
- La presencia de un CMB asociado a las patologías antes mencionadas en este artículo.
- La presencia de las cavitaciones de la SMI asociadas a un CMB sólo se pueden comprender si la tensión está en la propia médula y no en estructuras exteriores a ella.
- La enorme tensión del FT en el interior del saco dural que se observa durante la intervención quirúrgica y la mejoría clínica que se produce al seccionarlo.
- La existencia de procesos patológicos en los que la médula a tensión presiona desde el interior del canal vertebral hacia el exterior. En casos extremos de escoliosis, la médula está tan tensa que puede producir la lisis del canal óseo y de los pedículos vertebrales (fig. nº 2).
- La relajación, que se observa durante la intervención quirúrgica, de los elementos de la "cauda equina" por fuera del saco dural.

- La existencia de fístulas en el saco dural a nivel de la zona lumbosacra producidos por el FT. En este caso se observa que la duramadre está relajada y ha sido seccionada desde el interior por el FT a tensión (fig. nº 2, 3, 4, 5, 6 ). El FT está insertado caudalmente en el sacro y cefalicamente en el cono medular, transmitiendo a FTM.



El estudio de la FTM es un campo de investigación abierto tanto en el campo de las neurociencias como en la osteopatía.



BIBLIOGRAFÍA


1. Elices Calafat. M. Sobre la necesidad de las imperfecciones. Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales. Madrid. 1994.


2. Roth M. Cranio cervical growth collision: another explanation of the Arnold-Chiari malformation and of basilar impression. Neuroradiology 1986; 187-94.


3. Roth M. Idiopathic Scoliosis from the point of view of the neuroradiologist. Neuroradiology 1981; 21: 133-138.


4. Royo-Salvador MB. Siringomielia, escoliosis y malformación de Arnold-Chiari idiopáticas. Etiología común. Rev Neurolo 1996; 24: 937-959.


5. Royo-Salvador MB. Platibasia, impresión basilar, retroceso odontoideo, kinking del tronco cerebral, etiología común con la siringomielia, escoliosis y malformación de Arnold-Chiari idiopáticas. Rev Neurol 1996; 24: 1241-1250.


6. Royo-Salvador MB. Nuevo tratamiento quirúrgico para la siringomielia, la escoliosis, Arnold Chiari, el Kinking del tronco cerebral, el retroceso odontoideo, la impresión basilar y platibasia idiopáticas. Rev Neurol 1997; 25: 523 - 530.


7. Royo-Salvador MB. Aportación a la etiología de la siringomielia idiopática. Tesis Doctoral. Barcelona, 1992.


8. Sutherland W. G. : The cranial bowl. Mankato 1939. Cranial Academy – 2ª edición. 1948.


9. Hamilton J.J. y Schmidt A.C.: Scoliosis with spontaneus transposition of the spinal cord. Clinical and autopsy study. J. Bone joint surc. Am. 1975 Jun; 57 (4): 474-7.